El primer día que salió a cocinar sólo tenía para hacer un peto. Hoy hace 600 almuerzos para niños vulnerables.

En 2016 inició con "El sancocho de la alegría" y dos años después nació el comedor infantil en el que empezó a concinar para 400 niños de Isla de León, un sector deprimido en las profundidades del barrio El Pozón de Cartagena.

Roos Morales cocinaba "en la calle" hasta que consiguió un lote en donde adaptó la cocina de 'Sonrisas de León', nombre que le dió a la fundación que respalda su labor incansable y que le da sentido a su vida: el servicio social. Todos los martes sin falta, jueves y sábado, cocina para centenares de pequeños que por sus condiciones de extrema pobreza ven un almuerzo como un milagro que no sólo les llena las barriguitas, sino el corazón, a ellos y sus familias que con sólo ver su alegría se dan por satisfechos y bien servidos, aunque no sean ellos, los adultos quienes disfruten de estos manjares.

Desde que inició la emergencia nacional y la cuarentena por el virus del Covid-19, a la Fundación Sonrisas de León le cambió las formas, pero no la intención.

"Con el tema del covid ahora cocinamos en mi casa y en el barrio. La comida se reparte casa a casa. El número aumentó a 600 niños porque son beneficiados todos los del sector Isla de León, ninguno queda sin almuerzo". Indicó Roos a LaChiva.co.

El objetivo es que cuando se acabe la emergencia sanitaria todos los 600 niños hagan parte de la fundación y que no sólo sean los 400 que habitualmente acceden a las raciones.

Calle a calle, casa a casa Roos y siete colaboradores más entre los que se encuentran madres comunitarias recorren el sector para hacer la entrega. "Sin ellas no sería nada porque su apoyo es valioso".

Cuando son las 12 del mediodía y como una cita inaplazable los niños corren a las puertas de sus casas, en su mayoría improvisadas con palos y, ansiosos esperan a Roos que además de comida les lleva aliento, sonrisas y amor; él nunca les falla y por encima de cualquier pronóstico hay almuerzo para todos. Aunque alguna vez haya pasado por el desespero de que falta algo o no alcanza. Siempre lo logra.

"A las siete de la mañana preparamos los alimentos y a las diez y treinta están listo para empacar y ser repartidos a las doce en tanques plásticos".

Para los padres, este plato de comida representa un alivio. "Ha sido para mí de gran ayuda, yo soy madre cabeza de hogar, trabajo y a veces no tengo para un almuerzo, puedo mandar a mis hijos y así estoy tranquila porque ellos pueden esperar que yo llegué para conseguir el sustento que sigue. En ese tiempo de cuarentena aún más porque yo trabajo del día a día y este momento no puedo hacerlo", expresó una madre del sector.

Roos asegura que en este tiempo de coronavirus nunca ha sentido miedo porque, aunque toma medidas no ve noticias para evitar saturarse y si necesita información acude a "las fuentes confiables".

30 kilos de arroz y 20 de proteína más los vegetales y jugos es lo que necesitan para cada preparación. Además otros 40 niños de sector vecino del '14 de Febrero' también reciben de estos alimentos

"Cuando nos ven pasar a Isla de León con los tanques de comida se cruzan el puente a pedirnos".

El 'Angel de Sonrisas de León' como muchos lo llaman espera poder seguir con esta labor financiada con la vinculación de donantes individuales que hacen aportes en dinero o en especie y que hacen posible la alimentación de estos pequeños.

Por su parte Ross concluye con que espera que la humanidad "haga un pare y analicemos la forma como venimos viviendo y nos demos cuenta que en medio de la difícultad lo único que necesitamos es alimento y salud y servir a los demás".

Apreciado lector, si deseas apoyar a que esta labor del Fundación Sonrisas de León continúe, puedes hacerlo con cualquier tipo de aporte, en dinero o especies al celular, 3024283948 o a través de la cuenta de ahorros Bancolombia 08553593094