Dick Acosta, es un mariachi que llegó a las 7 de la mañana a las oficinas de Inter Rapidísimo en Cartagena, a reclamar una mercancía para comercializar este domingo día del padre. Son las 12 del mediodía y aún sigue esperando en la puerta sin respuesta. La página reporta el envío del músico como "En bodega" ya hace más de una semana. "Se supone que la llevan a la casa pero me tocó venir porque sino se pierde la mercancía. Además la necesito para este domingo, lo peor es que nadie me responde".

A Pedro Dueñas le llegó un paquete hace más un mes y aún no lo ha podido reclamar. Aparece en bodega pero cuando lo va a buscar a las oficinas del barrio El Prado le dicen que no hay nada, que vuelva cuando le toque. "Tengo 65 años y mire, tengo que arriesgarme con este pocotón de gente por la negligencia de esta empresa", advierte el afectado.

La compañía de envíos atiende de 7 de la mañana a 3 de la tarde en jornada continua. Se pliega a las disposiciones del gobierno distrital con relación a las restricciones de movilidad y al parecer sólo atiende por número de cédula de acuerdo al día que corresponda.

Este viernes 19 de junio tocó 6 pico y cédula pero parece un día normal, hay una fila de más de 100 personas todas apiñadas a la intemperie. A la bodega entra una persona cada media hora y si tiene suerte después de mucho esperar sale con su paquete o logra hacer su envío. La mayoría sale molesta porque o no le ha llegado, o simplemente su encomienda está embolatada. Otros no alcanzan a entrar. Y así es diario.

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La bodega es un reguero de paquetes y mercancías selladas sin ningún orden ni control. No existe un protocolo logístico de recepción de usarios acorde a las circunstancias, aislamiento social, toma de temperatura, uso obligatorio del tapabocas. Un arrume de gente desesperada esperando recibir una encomienda. O por lo menos una respuesta.

Las quejas son muchas en un mismo sentido: a Inter Rapidísimo no les interesa entregar la mercancía a tiempo. "Te la ponemos refácil" es la consigna comercial de esta empresa de transporte de mensajería que parece quedarse corta porque todo indica que en medio de esta emergencia, se la pone difícil a sus usuarios.

Para esta nota acudimos a las directivas de la compañía y no obtuvimos respuesta. La Superintendencia de Industria y Comercio, tampoco reacciona. Ojalá tras esta nota, los miles de afectados obtengan una pronta solución.

Juan Diego Perdomo Alaba
Comunicador Social y Periodista de la Universidad de Cartagena. Consultor en comunicaciones digitales, estratégicas y de gobierno.