De acuerdo a un reporte presentado por la Universidad de Cartagena (UdeC) a la Secretaría de Educación Distrital (SED), para el segundo semestre de 2020 fueron admitidos 292 estudiantes de colegios públicos, siendo la Institución Educativa Soledad Acosta de Samper (IESAS) la que más logró cupos con un total de 54 admitidos.

Para esta última convocatoria, a la UdeC se inscribieron 5.407 personas. Por la pandemia la modalidad de admisión cambió y no se hizo el tradicional examen, el proceso de selección se realizó con base en los resultados de las pruebas de Estado (Icfes o Saber 11) o las notas del último año escolar.

Según datos que, aclara la Universidad que aún no están consolidados porque están en pleno proceso de matrículas, se ofertaron 1200 cupos en programas de pregrado presencial y 390 en modalidad a distancia en Cartagena. De esos 1200, 292 lo ocuparon colegios públicos del Distrito, un poco menos del 25 por ciento. No obstante la secretaria de Educación Distrital, Olga Acosta Amel, califica el hecho como "un gran logro para el sistema educativo público".

De esas 292 plazas educativas, 54 la ocuparán estudiantes iesistas, es decir, el 19 por ciento. Su rector, Luis Alfonso Ramírez, le contó a LaChiva.Co que por onceavo año consecutivo, la Institución que dirige logró que la mayoría de sus estudiantes sean admitidos en la UdeC. Además, -manifesta- ha sido el único en Cartagena y el departamento en alcanzar la máxima categoría que otorga el Icfes a las instituciones con mejor desempeño A+ o muy superior en el año 2018.

Ramírez explica que estos resultados de excelencia académica están ligados a la filosofía misional de formar jóvenes para la ciencia y la sociedad. Cuenta que desde su llegada a la rectoría hace 11 años, concibió que el ingreso a la UdeC del mayor numero de alumnos debía "constituir un indicador fuerte de calidad" y que no era justo que históricamente los cupos de esa institución siguieran ocupándolos los colegios privados. "Fue así como implementamos una estrategia denominada 'Todos a la Universidad', que consiste en hacerles ver y concienciar a los alumnos y a los padres de que podían acceder a esos cupos. Una estrategia que involucró a directivos, docentes, padres de familia y un equipo psicosocial".

Respecto a las transferencias presupuestales para el funcionamiento de esta institución educativa oficial, el rector iesista explica que los colegios públicos funcionan con unas transferencias que hace el Ministerio de Educación llamados 'Recursos de gratuidad', que son proporcionales al número de alumnos atendidos, "Con esos recursos tenemos que funcionar y año tras año vienen siendo recortados". Y concluye acotando que "el Distrito como tal no concurre presupuestalmente, excepto cuando eventualmente realiza algunas reparaciones locativas".

Pero ¿Dónde está el verdadero secreto de tanto éxito académico?

Cursa desde hace años un mito urbano de que en el IESAS para presumir los excelentes logros académicos que la destacan a nivel Departamental, existe un modelo de segregación educativa que consiste en escoger un selecto grupo de estudiantes destacados, formarlos aparte del resto, estimularlos y promoverlos con el fin de obtener buenos resultados en las pruebas Saber 11 y en las de admisión a la universidad pública.

Diana De Moya, egresada iesista, habló con este reportero y contó que es un colegio con alta exigencia académica y excelentes profesores. Confirma que la calidad educativa es incuestionable: "Mi experiencia desde sexto a décimo fue muy bonita y agradable. Pero ya en 11 la cuestión cambia. Recuerdo que para 2010 los profesores deciden hacer un experimento, poner a los mejores estudiantes en un salón, a los de mal rendimiento académico en otro y al resto de alumnos promedio los regaban en otros salones. Creo que era la primera vez que lo hacían. La razón que dieron fue que querían comprobar algunas hipótesis que tenían pero que el objetivo final era mejorar la calidad de los estudiantes. En 11 - 5, donde estaban los mejores, se nos potenciaban nuestras competencias y la exigencia académica era mayor; en 11 - 1, la idea era identificar falencias y reforzarlas. Algunos de ese 11 - 1, terminaron afectados psicológicamente porque se les tildaba de 'brutos' y se creó ese estigma de segregación. Pero sí, esa división no es un mito, sí ha existido. Y la verdad no era un ambiente sano, porque había favoritismo por algunos alumnos y rivalidades muy marcadas entre los salones".

La comunicadora social Estephany Uparela, egresada de esa Institución, recuerda que en la jornada de la mañana, se escogían a los mejores estudiantes de la tarde y les hacían una especie de PreIcfes pero más personalizado, "Cuando yo estuve, antes de 2009, les daba igual si pasábamos o no a la UdeC pero sí mostraban un claro interés por mejorar los indicadores de las ICFES".

Kevelyn Ravelo, también comunicadora social udeceísta, egresada del Soledad Acosta en 2008, estuvo en ese proceso de alumnos destacados. Le contó en detalle a LaChiva.Co, que "desde sexto, te miden. Ya en séptimo te van acomodando en subgrupos. Hay un grupo de excelencia, otro de sobresalientes y el resto. En décimo me daban clases extra, aparte de los preIcfes, para que nos fuera bien en las pruebas de admisión UdeC". La destacada  comunicadora recuerda que se construyeron dos salones que tenían aire acondicionado, uno era para el grupo de excelencia y el otro para los del Casd (media técnica). "10 y 11 lo hice en un salón con aire mientras que en el resto de salones no había.  Y las clases extras solo se impartían a un selecto grupo, dentro del salón de la excelencia", puntualiza.

Una docente que no labora en el IESAS y que por seguridad pidió la reserva de su identidad, calificó este modelo como "macabro", pues hace las veces del tan criticado en Colombia 'apartheid educativo', los buenos en un lado y los regulares en el rincón de los olvidados sin poder acceder a ciertos privilegios. Acota que es una estrategia "efectista, segregadora, perezosa y excluyente que debe ser revisada por la secretaría de Educación del Distrito".

Asegura que es el resultado del poco interés que muestra el Estado colombiano por inyectarle recursos a la educación de calidad y para todos, "lo cual evitaría este tipo de prácticas ominosas que por supuesto hacen pasar por positivas". La pedagoga concluye con que además es "psicológicamente nefasta para los estudiantes porque crea ambientes malsanos de estigmatización y rechazo entre los estudiantes".

Juan Diego Perdomo Alaba
Comunicador Social y Periodista de la Universidad de Cartagena. Consultor en comunicaciones digitales, estratégicas y de gobierno.