Por: Juan Diego Perdomo Alaba y Evelyn Díaz

Programamos la entrevista por videollamada para las 12 y 30 del mediodía. Se corrió para las 3 de la tarde porque José debía salir de donde lo cogió la pandemia en zona rural de Pereira, hasta a la casa de “un vale” que tiene mejores condiciones de internet para lograr una buena conexión. Las 3:00 terminaron siendo las 5:00 porque para llegar al destino, el célebre vocalista de la banda barranquillera Los de Adentro, como la mayoría de colombianos, debía tomar un bus para transportarse pero los que pasaban “iban llenos” o “no le paraban”. Cuando lo llamamos para saber cómo le estaba yendo nos contó que a más de uno lo “mandó a comer mondá”. Pero bueno, contra todo pronóstico, José Roberto Matera Carvajal llegó al lugar, se ubicó y nos escribió al Whatsapp: “¡Llámenme ya!”.

Hay unas que llegan al alma, que te hacen mover las palmas

Y así es él. De esos genios absurdos perdidos en la locura. Fresco, sonriente, irremediablemente irreverente, “mal hablado”; y en sus lapsos de cordura, lúcido, certero, ecuánime. Divertido, 'mechudo', con una que otra cana en la barba y una “birra” en lata que le duró la hora completa de la entrevista. La sorbió entre una pregunta y otra con un gusto que antojaba. Nos mostró su cara y más allá de eso, su esencia, tan caribe como que es un cantante de rock capaz de cerrar una presentación en vivo, de esas que hace rato no tienen los artistas por esto de la pandemia, cantándose un vallenato viejo o una salsa de Ismael Miranda.

Dime, cuando volverás. Dime, cuantas veces más

A propósito, el monteriano se las ingenió y revolucionó las redes con lo que bautizó la “Promoción pandémica”, por 100 mil pesos colombianos o 100 dólares -para quienes estén fuera del país y si su trabajo se lo permite- graba una canción con dedicatoria personalizada. Esta aplica para amenizar asados, celebraciones familiares, matrimonios, divorcios, velorios, fiestas de grado, pedidas de mano y hasta nacimientos. Matera lleva años usando sus redes sociales para ofrecer su talento, su único y más preciado patrimonio, un amplio repertorio de canciones que todos en algún momento hemos tarareado o dedicado. Dice no tener líos en cantar en “techos, garajes y baños”.

Velocidad. Malditos sueños que me atan

Con este “invento” y sin ningún tipo de recato explota su genialidad y calidad artística. La capacidad creativa le sobra, no en vano es uno de los mejores músicos de su generación en Colombia. Pero ajá, como él mismo dice, “No soy Juanes, Balvin, Shakira, Vives o Fonseca”, tiene responsabilidades, hay que pagar servicios, hacer mercado “y tomarse una cerveza”. Su voz, carisma y locura le alcanzan para eso y más. Por el momento Facebook e Instagram son sus aliados. -La gente me ha copiado –asegura, y aunque reconoce que “no se volverá rico con esto”, tampoco olvida que “La pandemia nos afecta a todos”. Este domingo 21 de junio lanzó su ‘Concierto Ni Qué Mondá’, “Canciones, historias y… Vainas mías en vivo”. ¿Cuándo? “Cuando superemos el millón de barras”. El aporte voluntario es desde 20 mil pesos y de ahí para adelante “lo que quieras”.

“Me encanta ser nadie”: José Matera, sin filtros
'Concierto ni qué mondá'

Y bajo la luna dijiste que tú me querías

Los conciertos se cayeron, las masas se guardaron, las presentaciones en vivo se cancelaron pero Una canción, Nubes negras, Contigo, Tal vez, Dime y otras más siguen sonando. Por ahora tocó desde la virtualidad, “Soy yo solo con una guitarra acústica y un micrófono. Hay gente que me llama a proponerme cosas como grabarle las voces a alguna canción mía, mientras ellos le meten los instrumentos. Otro me dijo lo mismo, pero con una canción sobre el covid y la pandemia”. Confiesa que le está yendo bien, al menos tiene para pagar un buen mercado y poder coger un bus para llegar a casa de su colega en la capital risaraldense.    

Me haces sentir... el dolor del amor otra vez. Sin pensar en el fin

Con Los de Adentro o como Joe Carvajal, este cantautor está en el imaginario colectivo de los que consumen buena música. De los noventeros y otros tantos. De los nostálgicos. Anda por su vida artística como él mismo dice “sin séquitos, ni grupo de trabajo o representante”. No se acuerda de cuantos mánager ha tenido pero sí sabe que son más de seis. Sin embargo, sus experiencias con ellos no han sido las mejores y los describe como “secretarias en esteroides. Levantan un teléfono, contratan, se ganan una plata a costillas tuyas y listo”. Tiene claro que la responsabilidad de estos va ligada a un compromiso económico, “pero también debería ser ético, enfocada a hacer crecer al artista, elevarlo a otro peldaño, a otro nivel, y por qué no, a cruzar el charco”. Dice ser muy noble, pero advierte que esa nobleza también ha servido para que lo atropellen.

Desde que te vi de ti me enamoré. No sabía qué decirte ni qué hacer

En una sus salidas de la banda José se cambió el nombre. Por allá a mediados de la década del 2000 apareció como Joe Carvajal. En su momento no se supo cuál fue la razón. Muchos adujeron que era por cuestiones de marketing. José Matera y Juan Pérez, pues suenan igual de corriente. Pero Joe solista tiene una explicación más íntima. Explica que tuvo “una situación familiar, no estaba de acuerdo con unas decisiones que se tomaron y decidí que mi forma de revelarme contra eso era ponerme el apellido de mi mamá, el Carvajal”.

Moriría por ti. Por ti movería cielo y tierra si pudiera

Y la pregunta del millón, por qué no pasó algo más importante con su carrera como solista si lo tiene todo para ser tan grande como cualquiera de los referentes de la industria musical en el país. Canta, compone, produce, arregla. Tiene trayectoria, conoce el mercado. Pinta y carisma no le faltan. Pero Matera no se deja someter, le asquean las dinámicas coyunturales del mercado. Huye de las imposturas, de los estereotipos. No encaja fácil. Es un alma libre. Despega cuando algo le incomoda, le molesta. Muere con la suya. Le gusta ser “Nadie” y está cómodo con eso. Además confiesa ser desordenado, desorganizado. Reniega de las ostentaciones materiales como tener una isla o un jet privado, "¿Eso para qué, no me interesa?". “¿Para qué la fama si voy a tener una cámara detrás todo el tiempo?”. Dice que necesita el “billete” para ofrecerle una buena vida a su hijo Salvador, de 12 años. Y como dijo recientemente Adriana Lucía, los artistas son tratados como floreros, “una decoración sin opinión”. Para el intérprete de Tú y yo, eso es lo que la industria busca, artistas que “no se muestran como son, que no opinan lo que en verdad piensan”.

Fuiste mi vida, fuiste la herida que me marcó

El vocalista de los LDA y desde que no está con una disquera, trata de proyectar una imagen cercana a la gente, de bacán. No tuvo necesitad de inventarse un personaje para agradar al público, él es así. No deja de ser costeño en ningún momento y más allá de su jerga absolutamente barranquillera, hasta su forma de reír es caribe. “Día del padre ni qué mondá”, “Día sin IVA ni qué mondá”, le gusta mandar a comer mondá "los conceptos", pues "Día de la madre debería ser todos los días", explica. Y así se la pasa, arrancándole risas a su público con esa espontaneidad de rebelde sin causa. Hace un par de días habló duro, se quejó porque le andan pidiendo colaborar con causas pro – covid para mercados y ayudas, nobles causas en medio de la emergencia. Le exigen gratuidad cuando en su momento él pagó por todo lo que requirió a sus proveedores. “Estamos para colaborarnos pero sin abusar, pues yo también tengo mis propias necesidades”. Y sí, a este referente del rock colombiano nadie le ha regalado nada.  

He estado haciendo esto de la música desde 1999 profesionalmente y puedo decir q nunca me regalaron nada. Desde el...

Publiée par Jose Roberto Matera Carvajal sur Mercredi 17 juin 2020

No más, jamás, no vas a verme llorar

Sobre el reguetón habla con benevolencia y prudencia. Este rockero caribeño escucha desde Iron Maiden, hasta Diomedes, pasando por Juan Luis Guerra. Se goza el Carnaval de Barranquilla y “me gusta el ‘perreo’, no tengo nada en contra del reguetón, aprecio las producciones, la musicalidad que hay detrás de J Balvin, por ejemplo”. Pero también es cierto que el ser humano necesita otro tipo de estímulos, “como los que da el rock”, acota. “El rock es una vaina que puede ser de conciencia social, espiritual, de rebeldía, de sueños, y desde allá vengo yo, ese es mi vehículo”.

Este amor de fuego, que me quema por dentro. No encuentra ver sin ti

Sobre su vida familiar menciona mucho a su hijo Salvador, el mismo que lo salvó “del tren sin dirección en el que iba”. Expresa con honestidad que fue un alma en pena y eso le trajo consecuencias, -Salvador me bajó las revoluciones al 100 por ciento… no mentiras, al 50 -sonríe mientras sorba un buche de cerveza. –José, ¿y tu esposa? –No preñen a cualquiera y ojo, hay que conocer bien a la persona antes de casarte o irte a vivir con ella –sorba otro poco. De ahí nace la canción La Mr. Hyde, en referencia a la legendaria obra de Robert Louis Stevenson.

No extraño para nada a la Mr. Hyde. Mujer acida, mujer omega. A lo mejor me equivoqué

Tiene rato que no compone. Está sobreviviendo. Se la pasa entre Pereira y Barranquilla. Su proceso creativo está en pausa, pero dice que quiere seguir haciéndolo. “Ya son más de 12 años sabáticos” en los que, subraya, ha escrito sus mejores canciones: Dulce misterio, Galácticos, Contigo, Alma secreta, Amor, Malherido. Asegura que se va a morir haciendo música, “No he dejado la carrera, sólo bajaron las revoluciones”. Hay José Matera pa´rato.

Antes de la pandemia, integró con Jerau, Donny Caballero y Cuarto Aparte, un colectivo llamado ‘Caribbean Tropipop’, una especie All stars band donde cada artista acompañado de una banda con músicos de trayectoria, interpretaban tres de sus canciones más sonadas en la radio, “y fíjate que ya estábamos empezando a soyar a la gente con ese colectivo”.

Siempre habrá otra oportunidad, la herida existe en un eterno presente

Redacción La Chiva
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