Yuri Buenaventura
Yuri Buenaventura

De película, así catalogan el amor entre Nery Giraldo y Manuel Bedoya, los padres del salsero colombiano Yuri Buenaventura. Y sí, ambos hacían carreras encaminadas al servicio de Dios en la iglesia católica; él como cura jesuíta y ella como monja de claustro, justo en los años 60, década de renovaciones y cambios en esta religión y fuera de ella.

Los sesenta, por ejemplo fue el tiempo del Concilio II Vaticano que "revolucionó" la iglesia cuando el papa Juan XXIII quiso "Promover el desarrollo de la fe católica': "lograr una renovación moral de la vida cristiana de los fieles","adaptar la disciplina eclesiástica a las necesidades actuales" y "lograr la mejor interrelación con las demás religiones, principalmente las orientales". Tarea que continuó su sucesor, el Papa Pablo VI, mismo que, según el artista autorizó a Manuel y Nery que vivieran su amor "por fuera" de la fe católica, pero al tiempo, sin salirse de la misma porque, aún sin los votos, cada uno seguía con una vocación espiritual que les ha alcanzado, no sólo para matener su "bonito amor" en tiempos donde las relaciones de parejas son efímeras sino para seguir al servicio de comunidades vulnerables.

"Se conocieron en el convento, se enamoraron, se retiraron, y les fue concedida la dispensa por el papa Pablo VI", contó el artista de nacionalidad francesa a la Revista Vea en una entrevista.

Nery completaba una década en el convento, pues había entrado con 15 años, su vida estaba comprometida con Dios; era una monja de claustro de esas que se aíslan del mundo y los hombres.

Lo último que pensaba era que allí mismo, en medio de su encierro cambiaría su vida de manera radical porque el impedimento de salir y la prohibición de relacionarse con personas de distinto sexo eran y siguen algunas de las reglas de quienes deciden estar en clausura religiosa.

En una entrevista que el intérprete le dio al periódico El Espectador, aseguró que sus padres se conocieron porque los curas iban a comer donde las monjas, pero ellas por estar enclaustradas solo los podían ver a través de las puertas. Él frecuentaba el lugar; era histriónico, hacía deportes, teatro y música y así, observándolo de lejos, nació el amor.

Primero fue el de ella quién, osada, identificaba el plato donde servían la comida del futuro padre de su hijo y le dejaba notas. Se enamoró "a primera vista" y por encima de cualquier predicción o compromiso religioso se posó el amor romántico, el que sigue vivo hasta hoy.

En una entrevista a Blu Radio Buenaventura aseguró que un día cualquiera sus padres se encontraron en un pasillo del claustro y conversaron. Y entre las pocas palabras que cruzaron la en ese entonces hermana Nery expresó a Manuel que "lo quería", de inmediato este reaccionó expresando que sus pensamientos eran incorrectos y que "oraría por ella".

Pasado el tiempo ambos decidieron pedir su retiro y se encontraron fuera de las paredes de la iglesia para vivir su amor en Buenaventura, donde Nace Yuri. El cantautor le contó a Blu Radio que, antes de sus retiros la madre superiora encontró las cartas y notas enviadas y eso ayudó a la salida de Nery.

Aunque Yuri en sus diferentes entrevisas poco ahonda en cómo fue el idilio exacto entre verse y enamorarse, deja en claro que ese amor es de los que dura para siempre. Sus padres aún viven ese amor, salen agarrados de la mano y "no se despegan", indicó a La Red Caracol.

Por fuera de la iglesia Católica el padre de Yuri, Manuel Bedoya se dedicó a la enseñanza música, y de teatro y fue allí su hijo adquirió el amor por el arte, del que vive y por el que suspira hasta el día de hoy.

Redacción La Chiva
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