¡El cambio es ahora!

En democracia -creo- la promesa de 'cambio' no existe. No tiene razón de ser, pues se supone que el modelo está basado en la alternancia del poder. O más bien, en esa posibilidad.

Hablar de 'cambio' en política es una estafa moral, un bulo retórico para cazar incautos indignados. "Unidos por el cambio", "Todos por el cambio", "Porque esto tiene qué cambiar", "El cambio es ahora". ¿Cuál cambio? 'Quítate tú pa' ponerme yo', sería lo natural en una democracia real.

Cambio: Acción o efecto de cambiar. Cuando elegimos esa 'promesa de valor', se vota realmente por la instalación de un nuevo 'estatu quo' que tiene afines y contradictores. No obstante, cualquier proyecto político alterno al hegemónico, con el manido mote de 'cambio', deberá acudir a las mismas prácticas de aquel para sobrevivir políticamente y no ser sólo un fenómeno de coyuntura. Algunos resultan ser eficaces; la mayoría suelen fracasar.

Entonces aparecerá otro movimiento con la misma oferta de 'cambio' a ese gobierno legítimamente elegido que tendrá una oposición, frenos y contrapesos, y que, como es normal en el 'Cambio', tratará de cuestionar, descalificar y desafiar.

Pero resulta que el 'Cambio' viene con las mismas mañas y su propia cuadrilla. Mismas ambiciones y sed de poder. Porque el poder seduce y hace parte de la condición humana. Y es normal, solo es cuestión de saberlo tramitar con mesura.

El 'Cambio' si no está apto para el cargo, se encontrará con un monstruo de mil cabezas que lo abrumará; se topará con los semáforos naturales de lo público y las dificultades propias del ejercicio de gobierno. El 'Cambio' entonces se aturde y a veces sin pensarlo, se somete a las dinámicas de la política tradicional y va tomando decisiones que, a falta de idoneidad, planeación, estrategia y prospección, sucumbe ante ese maremágnum de la administración pública que enreda al que no lo asume con fundamento. Y el 'Cambio' se queda en eso, en seis letras sin significado, sin hechos, sin acciones. Sin obras. Sin contenido. Muere. Porque el 'Cambio' suele tener más discurso que me metodología. Y aveces hasta el relato creado, siempre grandilocuente, se cae, porque en definitiva no hay cómo sostenerlo. Y todo termina en una especie de populismo light.

Y bueno, para no ir más allá, les cuento que no es el 'hombre', es el sistema. Y ustedes lo saben.

Juan Diego Perdomo Alaba
Comunicador Social y Periodista de la Universidad de Cartagena. Consultor en comunicaciones digitales, estratégicas y de gobierno.