Hacer periodismo de calidad cuesta

El Espectador - Fidel Cano

Por: Juan Diego Perdomo Alaba

Don Fidel Cano, a quien estimo y admiro, anunció a la revista Semana que contempla la posibilidad de que el periódico que dirige, El Espectador se vuelva semanario. Esta sería su segunda crisis en tiempos recientes. Triste. La baja circulación, la caída de la pauta y la pandemia tienen azotado a uno de los diarios más importantes del país. De los imprescindibles, no sólo por su historia sino por la calidad de sus contenidos y tratamiento informativo, siempre honrado con el lector. El mismo tabloide que mi papá leía todos los días en las mañanas mientras me tenía en su regazo. Todavía recuerdo mis manos manchadas de tinta. El tradicional medio, no obstante, está vivo y sigue adelante.

La gente habla de 'mal periodismo', 'periodismo de estómago', 'mercenarios de la información', se queja de la calidad de los medios, pero cuando se les pide suscribirse, hacer un aporte o simplemente comprar un ejemplar ahí se queda. El periodismo de calidad cuesta, implica riesgos. Un reportaje robusto o investigación intensa demandan tiempo y recursos. Es caro. Lo paradójico es que esos mismos lectores que se indignan cuando hay recortes de personal en los periódicos, son los que se quejan cuando abren un nota y les sale un 'popup' de 'Suscríbase para continuar leyendo'.

En LaChiva.co, por ejemplo, nos aventuramos a hacer un ejercicio periodístico discreto pero honrado, riguroso, serio y responsable sin hasta ahora recibir un solo peso por estar al aire. Aún no tenemos pauta y dentro de nuestras políticas fundacionales está no recibir publicidad oficial o pública para poder abordar los temas con holgura y sin el incómodo bozal de la autocensura. Y como la vocación no da para comer y menos en época de crisis pandémica, aún estamos estructurando el modelo de negocio, buscando posibilidades de financiación externa. No es fácil. Y aunque el soporte es barato nos toca pagar mensualmente el hosting de la página. Genera egresos y enemistades pero nos da a cambio la satisfacción de ofrecer contenidos de valor. El 'crowfunding' en Cartagena es otra forma de mendicidad que no contemplamos. Podríamos recoger unos pesos para cubrir el momento pero el reto no es tanto arrancar sino cómo sostener el proyecto sin afugias y que no muera en el intento. Pasa con muchos colegas que ven vencidas sus iniciativas periodísticas por falta de recursos. La sostenibilidad de los emprendimientos periodísticos digitales sin tener que sacrificar los contenidos, y en general la línea editorial es un reto mayúsculo. Casi una hazaña. Aquí todos exigen 'buen periodismo' pero nadie se baja del bus. Y si le pasa al El Espectador con toda la trayectoria y estructura que tiene, ¿Qué se deja para el resto?

La censura se enfrenta con innovación y voluntad colaborativa. El soporte es barato e internet es "abierto". Las posibilidades de difusión y alcance son amplias pero hacer noticias sigue siendo caro. Si no hay pauta y suscripciones no hay contenidos. Como dice la maestra Yolanda Ruiz, el "periodismo es un servicio social", pero no una actividad altruista, no es un voluntariado de a ratos, es un oficio de tiempo completo y quienes lo ejercen comen y tienen familia. Tienen gastos.

Lastimosamente nos habituamos a lo que tenemos a la mano. Somos consumidores insaciables de mentiras, de información pagada a solicitud del interesado, de clickbait y copypaste de boletines de prensa. Contenidos a demanda. Todos gratuitos, virales y de fácil digestión.

Pasemos, pues, de ser lectores pasivos a suscriptores activos y veremos cómo mejora la calidad en la información que recibimos. La indignación de momento no es la solución para que medios serios y útiles a la democracia sobrevivan a las circunstancias, suscríbanse, aporten a las 'vacas' de donación. Compren sus ejemplares. Aporten.

ADENDA: Grave la situación que se presenta en Cartagena con los famosos 'Bodegueros', que intimidan indiscriminadamente a periodistas, líderes de opinión y medios de comunicación por emitir información que involucra al alcalde Dau, que por lo visto parece no ser sujeto de escrutinio público por ser una suerte de 'deidad incuestionable'. Peligroso.

En sus peroratas, dichos sujetos exigen 'buen periodismo', un concepto relativo. Hablarán, quizá, de ese que refuerza sus ideas, convicciones y prejuicios, pues lo que desafíe sus conceptos siempre será calificado y visto como 'periodismo panfletario y arrodillado'. Efectos colaterales del polarización.

Juan Diego Perdomo Alaba
Comunicador Social y Periodista de la Universidad de Cartagena. Consultor en comunicaciones digitales, estratégicas y de gobierno.