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Los peajes más eficientes del mundo

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Los peajes más eficientes del mundo

Por: JJ Carbonell

Los peajes urbanos implementados en diferentes ciudades del mundo tienen objetivos muy concretos. Mientras en Singapur, el objetivo es evitar la congestión futura del centro y mejorar la fluidez de la circulación, en los peajes de Roma, Durham, Londres o Estocolmo, el mismo objetivo parece más orientado a mejorar la calidad ambiental, como asegura el ingeniero Julio Pozueta Echavarri en su libro 'La experiencia internacional en peajes urbanos'.

Allí describe también peajes con un segundo objetivo, como el caso del primer peaje urbano noruego, de Bergen, construido en 1986, en el cual se plantea abiertamente que su fin es obtener recursos para la construcción de una red de carreteras, cuyo desarrollo sin los peajes se hubiera extendido mucho más en el tiempo.

Los peajes de nuestra ciudad entonces se supone que se inscriben en el objetivo de los peajes noruegos, los cuales pretenden recaudar recursos para desarrollar obras civiles, pero ¿Qué obras civiles se han desarrollado y cuál ha sido el objetivo real del sistema de peajes en Cartagena?

Las comparaciones son odiosas, pero en la ciudad montañosa de Bergen, los noruegos construyeron una red de nueve túneles con un solo peaje en 15 años; mientras que en Cartagena hace ya más de 20 años que se construyó el primero de los 4 peajes urbanos que tenemos ( y ya está programada la implantación de dos más, para que dentro de poco sean seis en total), y a duras penas se han pavimentado las calles donde se ubican los peajes. Lo único que se ha construido en Cartagena con el recaudo de los peajes son las casetas con las talanqueras para cobrar. De hecho, estas vías tampoco tienen un gran desarrollo, ni son tan espectaculares como para sentirse a gusto pagando por ellas.

Más allá de que no haya ninguna obra que amerite el cobro de este impuesto o de que en Cartagena estemos pagando el doble por uno de los peores sistemas viales de Colombia, el problema viene siendo ¿cómo repercute este concepto de peajes urbanos en la fluidez vehicular de la ciudad?

Un claro ejemplo de esto fue la paralización del tráfico provocada por el gremio de los camioneros la semana anterior. La ciudad entró en crisis por su decisión de bloquear los peajes. Fue muy fácil colapsar el tráfico porque las vías están pensadas para aislar la ciudad con corredores que en vez de desarrollar las zonas aledañas necesitan que estén incomunicadas para poder cobrar por el ‘servicio de calle pavimentada’, como por ejemplo en el barrio de Ceballos, donde la vía se construyó mucho más alta para que los vehículos no pudieran evadir el pago del impuesto.

A este barrio, de calles sin asfaltar, que es uno de los más viejos de la ciudad, aún no se le ha terminado el alcantarillado, lo cual es un paso fundamental para la construcción de la malla vial. Casualidad o no el caso es que resulta conveniente para los ‘cobradores de peaje’ el subdesarrollo del barrio y su desconexión del sistema vial. Entonces estamos hablando de barrios empobrecidos a los que se les niega un alcantarillado, atentando contra los derechos humanos de sus vecinos y a los que se les niega una pavimentación básica y un acceso a las vías, atentando así de múltiples maneras contra el derecho fundamental de la libertad de movimiento de ellos y de la ciudadanía cartagenera.

Como vemos el pago del peaje no es el único precio que tenemos que pagar para que por nuestra ciudad se transporte gente, materias primas (petroleras, plásticas, cementeras) y mercancías para beneficio de unos pocos, pasando por encima de los derechos humanos de toda la ciudadanía. Las empresas multinacionales que operan estos recursos saben que a nivel mundial, la red férrea es el apoyo con el que cuentan para transportar sus recursos; sin embargo resulta más cómodo llenar la ciudad de peajes que pensar en construir un tren y empezar a dejar de ser el único país del mundo sin una red férrea.

Con esta información habría que incluir, dentro de los objetivos de los peajes urbanos en el mundo citados al principio, una tercera denominación: Primero están los de Singapur, Roma, Durham, Londres y Estocolmo que buscan evitar la congestión; segundo los de Noruega que buscan construir obras civiles y tercero, los de Cartagena que buscan tener un sistema vial inconexo y excluyente que pauperiza la ciudad, empobrece intencionadamente las zonas aledañas, y enriquece enormemente a una élite. De acuerdo con este objetivo tenemos que felicitarnos como cartageneros porque tenemos el sistema de peajes más eficiente del mundo.

¡Enhorabuena, Cartagena!

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