Por: Juan Diego Perdomo Alaba

Muchos hablan de 'periodismo de estómago', 'mal periodismo' o 'periodismo mercenario'. Y como la cuerda se rompe por el hilo más delgado, el culpable de todos los males de este país termina siendo el periodismo, manoseado y vilipendiado hasta la saciedad. Pero resulta que es al revés, pues mal que bien y así muchos lo objeten, es gracias al periodismo que esta democracia nuestra sobrevive.

El buen periodismo y de calidad cuesta, generar contenidos de valor e información de servicio es caro. El investigativo es aún más oneroso, pero el retorno es invaluable, salva vidas y ahorra erarios malversardos; amén de sus relatos soportados con evidencias recabadas con sacrificio, juicio y pulso, ofrece insumos para que la justicia actúe frente a múltiples y complejos casos de la escena pública nacional.

Hay quienes exigen un "periodismo independiente", cuando de por sí el periodismo en su máxima expresión es contrapoder, no tiene otra agenda distinta que narrar la historia mientras sucede, ponerla en contexto. Pero tienen razón al exigirlo, pues habrá uno que otro que cambia su propósito para fines particulares haciéndolo pasar por 'periodismo', que no es más que 'periodismo militante', ese que hace curso en el ecosistema digital como agente de la llamada 'Burbuja ideológica'.

Pero hay otros que piden alternativas, y piden mucho pues hoy son más las redacciones que están cerrando; súmele a eso los informadores sociales, que pululan por doquier, que hacen las veces de reporteros de la inmediatez a través de un soporte gratuito, abierto y sin filtros de verificación. Por eso somos imprescindibles e importantes, porque siempre hará falta quien tenga las competencias para narrar y poner en contexto lo que acotense en el mundo. Piden mucho y no aportan, se molestan cuando un medio, estrangulado por la drástica baja en ventas, migra al digital y les pide un aporte económico periódico para seguir consumiendo contenidos. Exigir gratuidad en contenidos e independencia en la línea editorial, es de por sí un contrasentido si los que exigen no aportan.

La crisis en los medios, desde antes de la pandemia, está asfixiando al oficio, que no es ni mucho menos una actividad altruista o un voluntariado ad honorem, porque el talento humano necesita un estipendio digno para sobrevivir. Condiciones para ejercer el oficio.

Los periodistas, sobre todo los de provincia, trabajan al filo de la cornisa, exponiendo sus vidas por sueldos míseros y sin condiciones laborales acordes a la naturaleza de un oficio de tanta trascendencia para esta democracia débil, tan o más importante que la de un congresista, que gana 60 veces más y que si me apuran -Lo lamento por algunos que sí trabajan- aportan más a la sociedad.

Por eso hoy 4 de agosto, día nacional del periodista, no hay nada que celebrar. 

Nada que celebrar en el día del periodista
Juan Diego Perdomo Alaba
Comunicador Social y Periodista de la Universidad de Cartagena. Consultor en comunicaciones digitales, estratégicas y de gobierno.