fbpx
Inicio Opinión Subestimar la revocatoria

Subestimar la revocatoria

Subestimar la revocatoria

En las elecciones regionales de 2019 votaron en Cartagena de Indias 393.483 ciudadanos de 796.967 habilitados para hacerlo. El 49.4%, menos de la mitad.

Síganme en este ejercicio matemático.

Por el alcalde William Dau votaron 113.627 personas.

Por William García: 102.708. Wong: 44.704. Londoño: 20.340. Araújo: 17.760. Hernández: 8.760. Herrera: 5.974. Baladi: 5.922. Córdoba: 4.107. Covo: 2.190. Romero: 1.868. Viana: 1.785. Fadul: 1.757 y Torres: 731. Para un total de 218.606, sin Dau.

El voto Blanco (El mío), sacó un histórico de 61.250 votos.

Total sin Dau pero con Blanco: 279.876 votos.

En las elecciones atípicas de 2013, el exalcalde Dionisio Vélez ganó con 95.870 votos. Esa vez votaron 200.237 de 683.000 personas aptas. Solo un 29.31%.

En las atípicas de 2018, Antonio Quinto Guerra salió elegido con 71.576 votos. En esa ocasión salió a votar el 23% de los cartageneros. 77% de abstención. El exmandatario no duró ni 15 días en el cargo y pasó a la historia como Quinto 'El Breve'.

Un problema por corregir de nuestro obsoleto sistema electoral, es la falta de legitimidad con la que salen elegidos los mandatarios regionales. El de turno en Cartagena, por ejemplo, salió electo con el 28.87% de los votos válidos. Un hecho que merma gobernabilidad y genera esta avalancha de revocatorias en todo el país. Mecanismo de participación ciudadana válido, legítimo y constitucional pero usado en la mayoría de los casos por perdedores para reeditar procesos electorales y tomar revancha.

Esto se corrige, en una reforma electoral, con la implementación de una segunda vuelta. Propongo un ejercicio sencillo pero atrevido: si en las regionales de 2019 hubiese segunda vuelta, suponiendo que Wong y Araújo se unen a García; y Londoño, Hernández y el resto de la cola, a Dau, el excongresista hubiese sido alcalde de Cartagena pero por un margen muy cortito.

Un avezado periodista de la ciudad, analiza que "eso de que Dau tenga las mayorías suficientes para hacer que la gente se abstenga o vote por el 'No' en una probable elección revocatoria, no es tan cierto, porque su electorado es irregular". Y en efecto, por la naturaleza de su irrupción como fenómeno de coyuntura alternativo y disruptivo, sus electores tienen distintas proveniencias. Está el inconforme pero informado. El que recibió el dinero por García pero votó por Dau. El primivotante o votante universitario seguidor de las causas anticorrupción, (franja importante y a tener en cuenta). El fanático incondicional. El que daba a García ganador pero quería ver a Dau concejal. El que le votó a ver cuál era la bulla. El que quería joder a la clase política tradicional sin importar las consecuencias. Todos esos respaldos de ocasión son fluctuantes, no son fijos, y como en un 80% son de opinión y están en provisionalidad dependiendo no tanto de una OPS sino de sus resultados de gobierno, pues así mismo esos apoyos se van o persisten. Y al parecer, muchos se han ido al limbo de la incertidumbre.

Muchos de esos nodos ciudadanos que le respaldaron incondicionalmente - Y hay que decirlo con franqueza- están inconformes. Todos esos activistas sociales, culturales y ambientales que le confiaron la ciudad con su voto están decepcionados. Otros han sido pacientes y generosos, aún mantienen las esperanzas pero se agota el tiempo y la revocatoria podría darse a mitad de 2021.

Le queda un reducto no menos importante de ciudadanos que, pese a la nula gestión del mandatario -como dicen los argentinos- se lo bancará hasta el final con tal no ver de vuelta a la clase política tradicional que hoy se viste de cambio y posa de mártir e independiente. Y bueno, Dau finalmente es el dueño del lapicero, de una robusta chequera, y el aparato Distrital le puede dar para compensar los apoyos perdidos, ¿Le alcanzará?

Lo cierto es que de esos 113 mil votos de crédito o colchón que cree tener en su haber, ya le están quedando pocos. Cada día de malgobierno que pasa pierde un puñado. Y si esos 279.876 que no le votaron salen a revocarlo, súmele el inconforme, frustrado y decepcionado, le darían una sorpresa muy parecida a la del 27 de octubre cuando, supuestamente, Cartagena se libró de las cadenas, pero para ponerse los grilletes de la incapacidad y la mediocridad administrativa.

Hace un par de días escribí en mi Facebook: 'Recoger las firmas es fácil, vaya y busque los votos'. Insisto en eso. Y Dau se ríe de los revocadores porque se cree invencible, revestido de una coroza moral que le sostiene, según él, una ciudadanía indignada. Puede ser. Además Cartagena sufre históricamente de un desgano electoral en atípicas. Súmele a eso que si no hay suficiente clima de crispación, se abstiene, no sale. Han habido excepciones particulares pero no es la constante. No hay coyuntura para tal fin.

Pero veamos: El umbral necesario de participación en una elección revocatoria es del 40% de la totalidad de los votos válidos registrados el día de la elección del alcalde a revocar, es decir, en el caso de Cartagena, son mínimo 157.393 personas las que deberán salir a votar la revocatoria. Si lo hace la mitad más uno por el SÍ, o sea, 78.697 votos, revocan el mandato del alcalde Dau.

Ahora, si en Cartagena votan 796.967 personas, digamos que en elecciones revocatorias, si el Consejo Nacional Electoral avala las firmas, sale el 20% a sufragar como mínimo y en un escenario de abstención histórico. Serían entonces 159.393 votos para alcanzar el umbral.

Por Dau en 2019 no votamos 279.876 personas. Él mismo debería ser ejemplo de porqué no subestimar al contradictor que quiere revocarlo. No vaya a ser que esas risitas se le conviertan en lágrimas.

Mi consejo al alcalde: Extienda la mano. Una. Congregue. ¡Gobierne! Tiene 2 billones en las arcas para este año. Pero todo puede pasar en esta Cartagena a veces impredecible. Y ojo con el voto oculto, alcalde. Puede usted recibir una cucharada amarga de su propia medicina.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here