Marcela pidió el anonimato. Por pena dijo al principio. Después reflexionó, no quiere ser señalada, "Aquí es fácil ubicarlo a uno en Facebook", dice. Empezó con dolores de cabeza, un malestar de gripa y fiebre alta en las noches que se controló con acetaminofén. Así duró tres días. Vive sola. Se aisló sola. Es joven, no pasa de 30. Sufre de migrañas. Usa gafas.

No quiso ir al médico. Teme a las clínicas y ahora más en esta emergencia. Un galeno amigo que vive en Cali le insistió que ingresara por urgencias. Marcela se negó. Prefirió hacerle caso a internet, se trató con aspirineta como anticogaulante, antiinflamatorios y un 'antibiótico pulmonar'.

Llamó a la EPS y no le contestaron. Intentó y nada. Insistió. No tuvo a quién acudir. "No quiero llegar a urgencias para que me desaparezcan como al resto. Prefiero recuperarme aquí que morir allá", indicó. Eso fue hace un mes. Dice estar recuperada, pero no sale a la calle. Toma medias. Se cuida. Hace un par de días se cortó la mano cocinando, "Una herida profunda que me asustó. Me eché café y paré la sangre. A la clínica no iría jamás, por ahora".

Este miércoles el gremio periodístico cartagenero recibió una lamentable noticia que impactó a la ciudad. El fallecimiento prematuro de Ernesto Taborda Herrera, periodista del diario El Universal. Un hombre joven, vital. Según sus familiares, citó el periódico en la noticia que reseñó su deceso, Taborda "Tenía una neumonía pero no quiso tratarse en una clínica por miedo a contraer el coronavirus". Se complicó y le dio un ataque cardíaco. Murió en su casa.

Y así, podríamos citar muchos casos producto de la infodemia, la otra pandemia pero del mito y la desinformación. Del temor. Del miedo.

¿Son los medios responsables de la violencia contra el personal médico?
Estado en Facebook.
¿Son los medios responsables de la violencia contra el personal médico?
Foro de debate en Twitter. Pascual Gaviria, periodista de La Luciérnaga.

Hay desconfianza de lado y lado. Histórica y según algunos analistas, producto de la ley 100 que ha hecho estragos con salud en Colombia. Un sector de la ciudadanía no confía en los médicos y estos, que están expuestos a una fuerte carga viral por estar, como dicen en los noticieros, en la primera línea de batalla, ajustan los protocolos y extreman las medidas de bioseguridad y manejo clínico al punto de que cualquier cuadro febril que entre por urgencias es tratado inmediatamente como sospechoso covid.

El personal médico está siendo violentado y estigmatizado en varias regiones del país. El pasado lunes el intensivista José Julián Buelvas, fue intimidado con una corona de flores en Barranquilla. "Los medios tienen la culpa, por desinformar, por decir mentiras", alegan en redes desde diferentes tribunas. En una reunión con la personera distrital de Cartagena, Carmen de Caro, sobre las denuncias publicadas sobre cremaciones de cadáveres contra la voluntad de sus familiares, voceros de la autoridad sanitaria de la ciudad replicaron, según el portal Otra Visión, que las denuncias eran falsas.

En un ejercicio genuino de autocrítica, algunos medios de comunicación fallamos en el sentido de creer ciegamente en un testimonio a veces sin realizar el insoslayable ejercicio de contraste que soporte la veracidad de lo que nos están contando. Nada lo justifica. Pero muchas veces nos quedamos en el camino porque el director de la clínica, el médico tratante, el coordinador de la EPS, el representante legal de la funeraria o las autoridades sanitarias locales, no quisieron ofrecer una declaración para conocer la otra versión de los hechos. Falla la comunicación y el mensaje no llega completo. Perdemos todos.

Pero no es una simple distorsión de la realidad para estigmatizar al gremio de la salud y enfrentarlo con la opinión pública, o ganas de llamar la atención para atraer likes, o hacer un uso doloso e indiscriminado del sesgo de disponibilidad, es decir, usar casos particulares para mostrar lo que se quiere, bueno o malo. Es que se cuentan por cientos los casos en el país de pacientes que ingresan a urgencias por patologías distintas al covid y que terminan en una sala de sospechosos sin que sus parientes se enteren, sin más explicación que el silencio.

En la mayoría de los casos, la comunicación entre médico-paciente y médico-pariente está rota, no encuentra canales, es escueta por no decir que nula. Los protocolos de manejo por ingreso a urgencias en medio de la pandemia no es claro, o por lo menos no ha sido bien comunicado en términos sencillos y al alcance de la ciudadanía. Y al respecto no es que exista mucha pedagogía por parte del Estado, ni de la autoridades sanitarias locales ni de los mismos centros asistenciales. Salen a aclarar en tanto los medios van revelando casos o exponiendo situaciones que van surgiendo al vaivén de la emergencia. No se anticipan, reaccionan. Entonces los medios de comunicación nos limitamos, muchos de buena fe, a darle voz a las familias que acuden angustiadas a la prensa para obtener alguna respuesta negada por parte de algunas clínicas u hospitales que, suponemos, están tan ocupados salvado vidas que ni tiempo les queda para informarle al doliente en qué estado se encuentra su familiar; y por qué está en una 'UCI covid' si él llegó por una cirrosis; o por qué la van a cremar si ella entró por un subidón de azúcar; o por qué cremaron al niño sin la autorización de sus padres y sin haber recibido la prueba confirmatoria que posteriormente resultó negativa.

Claro, existe un protocolo definido o guía de disposición final de cadáveres durante la emergencia, tal como lo expuso este portal en esta nota, pero parece que las IPS, clínicas u hospitales no tienen el tacto ni la claridad suficientes para explicarle al familiar del fallecido que de acuerdo a la guía ministerial la disposición final de alguien que falleció por covid o sintomatología asociada, debe hacerse preferiblemente por cremación y que el retiro de un cuerpo de una clínica u hospital debe hacerse en el menor tiempo posible y usando la ruta más corta y rápida hacia el cementerio. Esperar más de 12 horas a que salga la prueba diagnóstica es un riesgo que por supuesto el personal de la salud no está dispuesto a correr, pero tampoco es correctamente comunicado y desde allí comienza el 'teléfono roto'. "Me lo cremaron sin saber si era covid o no", declaró a 'X' medio 'Y' familiar de paciente fallecido.

Pero es entendible, dirán algunos. Un virus tan complejo y de tan alta trasmisibilidad del que muy poco se sabe debe ser manejado clínicamente sobre la base de la sospecha permanente. Un ninja microscópico, silencioso, desconocido y letal. Y como no hay un estudio de caracterización individual que defina las variables de riesgo, se debe asumir como si todos fuéramos sospechosos covid por el principio básico de que todos sin excepción estamos expuestos y todos, en algún momento, lo podemos contraer, portar, trasportar y contagiar.

El prestigioso médico colombiano, doctor en epidemiología y profesor de la Universidad del Norte, Julián Fernández Niño, muy consultado últimamente por medios de comunicación del nivel nacional y la propia alcaldía de Barranquilla, ha manifestado insistentemente a través de su cuenta en Twitter estar de acuerdo con lo que califica como una 'campaña de desinformación' de algunos medios, esto con relación a la violencia contra el personal médico, "Pero hay también una responsabilidad, por lo menos moral, de los medios que difunden noticias falsas, o incluso lanzan denuncias imprecisas. No pueden seguir diciendo lo que sea"

Se ha ido lanza en ristre contra medios como el portal barranquillero Zona Cero, "Paren su campaña de desinformación", cita una publicación del medio que denunciaba un caso de ingreso a clínica de un adulto mayor por "isquemia y ahora lo tratan como Covid-19 en el hospital Metropolitano"

Al respecto, entre otros temas relacionados con el brote, el especialista fue generoso y habló en entrevista exclusiva con LaChiva.Co y estas fueron algunas de sus reflexiones.

Rompiendo el hielo

El epidemiólogo sostiene una tesis que defiende en redes y de la cual publicará próximamente un artículo: Multimorbilidades entre covid y enfermedades de base. Lo que explicaría por qué algunos pacientes entran con patologías distintas al virus pero son tratados clínicamente como covid. Un relato tan técnico como denso e interesante, pero eso sí, útil para un manejo informativo más preciso y acertado sobre el tema.

¿Entonces cualquier persona que ingrese a urgencias debe ser tratado como covid?

Hay un fenómeno llamado multimorbilidad que es la concurrencia de dos o más enfermedades. Sobre las multimorbilidades de covid-19 hay mucha confusión conceptual, manifiesta Fernández. Multimorbilidad no es igual que comorbilidad. Hay varios modelos que pueden explicar que dos patologías puedan concurrir, incluso puede pasar sin que una lleve a la otra, ni compartan factores de independencia.

Las enfermedades crónicas más frecuentes, explica, son las mismas que encontramos alrededor del mundo que son hipertensión, enfermedades respiratorias, diabetes e insuficiencias cardiovascular y renal. El médico afirma que cuando salen esas denuncias de casos de pacientes que entraron por otros motivos y le diagnosticaron covid, no hay razón para ser suspicaz por varios motivos, pero el principal es porque esas enfermedades crónicas hacen más susceptible a la persona de tener formas más graves y complicadas. "Si tengo covid pero padezco una enfermedad crónica de base lógicamente es más probable que me complique; pero no es que el virus haga complicar una u otra patología, o sea, un diabético que se infecte no será más diabético por contraer el virus, sólo que es más vulnerable al brote. Es decir, no necesariamente una enfermedad lleve a la otra, eso sí, puede ser una coincidencia temporal".

Ahora, -continúa el doctor- si alguien ingresa por otra causa, existen unos criterios para crear una definición de cada caso independiente de si es covid o no: el clínico y el epidemiológico, si el médico concluye que existe algún indicio de riesgo, hace la prueba, pero no necesariamente se le hacen a todos. Hay muchas variables que se tienen en cuenta, nexo epidemiológico, comorbilidades, población en riesgo de contagio por ubicación geográfica de residencia, entre otras.

Comorbilidad y multimorbilidad

Comorbilidad es un subtipo de multimorbilidad. En comorbilidad la característica es que hay una enfermedad índice o de base y otra enfermedad consecuente.

Fernández precisa que multimorbilidad es que dos o más enfermedades están presentes pero no necesariamente porque una cause la otra, pueden tener causas comunes. Por ejemplo, diabetes e hipertensión. No es que una cause la otra pero tiene causas comunes como la dieta. También puede pasar en la multimorbilidad que no están relacionadas por ninguna causa común, sino que son independientes. Multimorbilidad es un concepto más amplio que incluye cualquier combinación de morbilidades, mientras que el uso tradicional de comorbilidad se delimita cuando hay una enfermedad preexistente, es un subtipo de multimorbilidad. Nosotros usamos multimorbilidad porque permite todas las combinaciones posibles relacionadas o no. Y eso es importante porque se relaciona con un concepto que se llama 'complejidad del paciente' que es cuando hay más complicaciones para ser atendidas por sus diversas condiciones

La responsabilidad de los medios de comunicación

Alega que hay un grave problema de desconfianza que genera confusión entre la ciudadanía. Reconoce que el personal de la salud falla a menudo, "no lo podemos negar, pero sí creo necesario identificar esos casos e individualizar las denuncias para evitar caer en la generalización porque la carga social de bioseguridad laboral que está asumiendo nuestro personal médico es supremamente alto. Y esto se soluciona comunicando bien, explicándole a la gente lo que acontece de manera clara, oportuna y transparente. Hay teléfono roto, tergiversación, falta de comunicación y una serie de mitos que hacen daño".

La invitación a los medios de comunicación que hace el destacado epidemiólogo, "es que vayan a las fuentes, verifiquen los hechos y los testimonios porque habrá muchas personas confundidas o mal informadas porque quizás el médico no les explicó bien qué pasó con su familiar. No abusar de los adjetivos ni dar cabida a las malinterpretaciones. Buscar un experto independiente. Crear contexto y advertir que un caso no necesariamente es lo usual".

"No hay que bajar la guardia"

Sobre el manejo epidemiológico del virus en lo sucesivo, insiste en que no hay que bajar la guardia "porque esto hasta ahora comienza", tumbado la tesis de que el "el virus está perdiendo poder". Cree que el distanciamiento social y físico es indispensable para reducir el riesgo de contagio. Pide fortalecer las medidas comunitarias, que sean los mismos líderes barriales, previa capacitación, los encargados de informar y sensibilizar a sus vecinos sobre las medidas que se adopten para enfrentar el brote y mitigar sus efectos. "Hay que empoderarlos, brindarles los recursos que sean necesarios". La vigilancia comunitaria es importante, reportes colaborativos apoyado con innovaciones tecnológicas. Y por último la innovación, probar nuevas estrategias. Por ejemplo, la aplicación que se ha hecho en Medellín utilizando sistemas de tecnologías de información y comunicación para la identificación de casos y rastreo de contactos.

Otro tema importante, plantea el también docente de la Universidad del Norte, es que hay una baja percepción del riesgo, esto quiere decir que la gente sólo responde a los riesgos que percibe. "Si la gente cree que el riesgo no es real pues lo subestima y ahí creo que algunos gobiernos locales han fallado, pues se han dedicado hacer una rendición de cuentas de su gestión y sus logros durante la emergencia y a decir que vamos muy bien, pero de comunicación del riesgo nada. Lo primero no está mal, pero lo segundo hay que hacerlo con cuidado y asertividad para mantener informada a la gente".

Juan Diego Perdomo Alaba
Comunicador Social y Periodista de la Universidad de Cartagena. Consultor en comunicaciones digitales, estratégicas y de gobierno.