La piel es el órgano más extenso del cuerpo humano y al que la ciencia ha llamado sistema tegumentario. Este cubre por completo el cuerpo y tiene extensión en estructuras como las uñas y el pelo y relación con órganos como los ojos, a través de sus pliegues en los párpados.

Es la primera barrera protectora contra agentes nocivos para la salud como las bacterias y sustancias químicas o, simplemente de factores externos como la temperatura. Además tiene una función sensorial que permite percibir las cosas a través del tacto.

En los recién nacidos este órgano es más delicado pues está en un proceso constante de maduración. Incluso, cuando nacen esta suele estar arrugada debido al líquido amniótico del que estuvo rodeado el bebé durante su gestación. Hay que tener en cuenta que, debido a que no están acostumbrados a recibir luz directa o a diferente temperatura antes de nacer, los cambios en las mismas pueden verse reflejados en el color de su piel que va cambiando a medida que pasan los días y meses.

De acuerdo con Pediatra Neonatólogo, investigador de Colciencias y experto de Johnson's Baby, Javier Torres, así como el corazón, los pulmones y el cerebro, la piel es vital para el correcto funcionamiento del cuerpo. Por lo tanto cuenta sobre las “reglas de oro para proteger la piel del bebé”. Sumado a rutinas y para utilizar en el recién nacido, hasta un año de edad.

Elegir bien la ropa: Lo ideal es que use ropa de tejidos naturales y en tonos claros, ya que al ser más delicados pueden tener reacciones alérgicas al uso de tejidos sintéticos y colorantes artificiales. Antes de usarla es importante lavarla con jabones naturales o especiales y separados de la ropa de los adultos, por lo menos durante los primeros 6 meses de vida. También se debe eliminar las etiquetas para evitar roces que puedan causarle daño.

El Baño: Uno de los momentos más importantes en la rutina de cuidado de la piel del bebé es el baño. Lo ideal es que se haga dos veces al día, con agua tibia a temperatura corporal de 36.5 a 37 grados, dentro de un espacio cerrado para evitar las corrientes de aire, con una duración de máximo 5 minutos dentro de la bañera, utilizando productos puros y suaves que conserven su integridad. Además, es una oportunidad para la estimulación multisensorial, que según estudios demuestran que los tornan más tranquilos, confortables y mejora su sueño.

Secar muy bien: Una vez termine el baño, se debe secar muy bien al bebé. Importante usar una toalla suave de algodón, y se recomienda evitar el uso de telas con materiales sintéticos. Así mismo prestar mucha atención en los pliegues de la piel donde suele quedar humedad del agua, lo que puede generar irritaciones o hasta infecciones. También se recomienda que los recién nacidos estén cubiertos después del baño, para evitar la caída de temperatura lo cual puede ocurrir 10 minutos después del baño.

Usar productos específicos: La piel de los bebés es extremadamente permeable, es decir, que cualquier cosa que se le aplique será absorbida y asimilada de forma rápida por su organismo. Por esta razón la recomendación principal es usar productos indicados para ellos, con pH ligeramente ácido entre 5 a 5.5 compatible con el de su piel, libres de químicos, fragancias alergénicas y colorantes clínicamente comprobados, que no dejen residuos y se absorban rápidamente para evitar reacciones que alteren el normal progreso de la epidermis, la cual toma varios meses en desarrollarse. Durante el baño se pueden utilizar productos como el baño líquido para recién nacido, que puede ser usado desde el primer día de vida, ya que tienen pH fisiológico, son hipoalergénicos y es libres de colorantes, parabenos, sulfatos y ftalatos, estos últimos se refieren a un grupo de compuestos químicos usados principalmente como plastificadores.  Torres indica que  “La importancia que los productos que usemos sean libres de químicos, radica en el hecho de que no irritan la piel, evitan que sustancias tóxicas le afecten a los bebés y que con el tiempo,  no se desarrollen alteraciones en su salud, pues se ha evidenciado en investigaciones que algunos productos químicos pueden generar daños en sus órganos endocrinos”.

Siempre hidratar: La barrera de la piel es inmadura, por lo que la humectación debe realizarse con productos suaves, puros y delicados diseñados especialmente para que mantengan su funcionamiento normal favoreciendo la hidratación, protección y reparación, para conservarla saludable. La crema humectante se puede usar desde la etapa de recién nacido, siempre y cuando esté clínicamente comprobada para uso en bebés.

Área del pañal: Esta zona es de mucho cuidado, luego de realizar la limpieza debemos asegurarnos de que la zona de los pliegues, la ingle y las partes íntimas estén bien secas, posteriormente aplicar una crema protectora adecuada para la cola del bebé antes de poner el pañal limpio. 

Protección solar: La exposición al sol no es recomendable para el recién nacido. En Colombia la irradiación solar es acumulativa, lo que puede generar daño a largo plazo en la salud de su piel, por lo que se recomienda pocos minutos de toma de sol, en las horas de menor intensidad solar evitando horarios entre las 10 a.m. y 4 p.m. donde que los rayos solares son más fuertes. Cuando el bebé supera los 6 meses de edad, se puede aplicar protector solar en las partes del cuerpo más expuestas.

Adecuada nutrición: Adicional a los factores externos, la alimentación es un factor muy importante a la hora de cuidar de la piel del bebé. El acompañamiento del pediatra es clave para aprender a incluir alimentos en su dieta de acuerdo a su edad y también para saber cuáles evitar o que les puedan causar alergias, ya que todo lo que coma se verá reflejado externamente.

Redacción La Chiva
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